lunes, abril 04, 2011

Y me preguntaron: ¿Que me hace falta?

Por más que digamos nunca, siempre van a existir cosas de que nos arrepentiremos el resto de la vida, pero de todas hay una sola cosa que me perseguirá y de la que me sentiré culpable por y para siempre, algo que sabe sólo la otra persona involucrada y quien habla, algo de lo que me avergüenzo tanto y que no volveré a mencionar a nadie más que esta cosa en mi cabeza existe.

Hace algún tiempo un profe de teología me preguntó cómo creía que era el infierno, y bueno le hice una descripción como la que cualquiera hace, más que nada es algo de lo que hasta entonces, nunca me había puesto a pensar. Él me decía (lo que le creía) que el infierno era un lugar donde el dolor físico no existe, sino que las personas se sientan alrededor de un grupo de personas que se abrazan y se aman, mientras ell@s estando solo mirando tanto amor, sienten la usencia de todo en sus almas, saben que por algún motivo ellos están angustiados, con miedo, con mucha pena y porque no, con un poco de recelo por las personas que ahí al frente de ellos se aman, en conclusión, una eternidad de amargura y pena.

Al entrecruzar los párrafos anteriores, y analizar mi vida, logro entender lo que me espera para el resto de ella, asumiendo vivir en un infierno de soledad al fallarme y defraudar la palabra empeñada a Dios.

¿Qué me falta?

La posibilidad dejar respirar mi pena eterna y resucitar mi alma.